José Manuel Mariscal nos invitó a «empezar a imaginar una Constitución de la III República»

4-03-2008_jose manuel mariscalEl pasado jueves, 15 de abril, tuvo lugar en la sede local de Izquierda Unida el segundo de los actos programados con motivo de la conmemoración del 79º aniversario de la II República. En esta ocasión, se trataba de la conferencia titulada «La Tercera» y corrió a cargo del Secretario General del Partido Comunista de Andalucí­a, José Manuel Mariscal.

Durante algo más de una hora, José Manuel Mariscal, que también es diputado cordobés de Izquierda Unida en el parlamento andaluz, se dedicó a hacer un breve recorrido por los avances que llegaron tras «la ebullición legislativa por decreto del primer gobierno surgido del 14 de abril de 1931», poniéndolos como ejemplo de lo «que debe ser un proyecto republicano de futuro, en donde lo importante no es cambiar al rey por Zapatero o Rajoy, o limitarnos a mimetizar la Francia de Sarkozy, la Alemania de Merkel o la Italia de Berlusconi; de lo que estamos hablando es de ir a las raí­ces históricas y éticas del concepto».

Mariscal contrapuso el ideal republicano, donde predominen «el interés público basado en el apoyo mutuo y el progreso social, la separación radical entre Iglesia y Estado, la necesidad de rendir cuentas del trabajo realizado por los representantes del pueblo, la planificación democrática y el derecho a ser consultado, la solidaridad entre generaciones» frente a «la corrupción moral el poder de la Iglesia, de las grandes multinacionales o los medios de comunicación, las enormes diferencias entre las propuestas electorales de los partidos y la realidad que luego aplican cuando gobiernan, o la voluntad popular expresada sólo cada cuatro años, con campañas convertidas en simples anuncios publicitarios».

En su intervención, Mariscal hizo mención al poeta comunista Miguel Hernández, de quien celebramos el centenario de su nacimiento, y utilizó numerosos ejemplos de la vida polí­tica actual, como el del cierre del periódico Egunkaria («una muestra de corrupción moral en los medios de masas: basta comparar dos editoriales del diario El paí­s: lo que escribió cuando se cerró y lo que ha escrito ahora, tras la sentencia favorable al diario vasco»), el caso del enjuiciamiento a Garzón, la necesidad de cambiar la Ley de Memoria Histórica o el cierre en falso de la Ley de Amnistí­a. Por último, después de invitar a todos los presentes a «empezar a imaginar una Constitución de la Tercera República», José Manuel Mariscal leyó el poema «España», de Joan Brossa, como colofón de una visión paradójica de la realidad nuestro paí­s.

No existe la censura:
lo que existe es un Servicio de Información Bibliográfica
para evitar posibles perjuicios económicos a los editores.

No hay gente que se muere de hambre:
hay personas que sufren insuficiencias tróficas
debidas a insuficiencias alimentarias.

No hay lucha de clases:
hay tensiones sociales polarizadas en torno a desiguales
repartos de la Renta Nacional.

No hay oposición episcopal:
no se trata de quitar al obispo sino de modificar
las estructuras jerárquicas que no son conscientes
del compromiso con las lí­neas posconciliares.

No hay partidos polí­ticos:
hay articulación de contrastes de opiniones.

No hay subida de precios:
hay revisión de tarifas.

No hay derecho de huelga:
hay una manera de exteriorizar el conflicto directo.

No hay epidemia de cólera:
hay brotes de diarreas estivales.

No se habla de amnistí­a,
sino de condena de sanciones.

Etcétera.

Versión de Carlos Vitale