La mordaza de la ley

 

Hace poco leí que exceptuando el poder poner cosas ofensivas a la monarquía, todo iba a seguir igual tras la aprobación de la Ley de Seguridad Ciudadana, más conocida como Ley Mordaza, que no nos escandalizásemos tanto y que por decir República no iba a pasar nada. Poco después leí también a un hombre que había sido imputado por llevar la bandera de la República el día de la abdicación del Rey. Quizá sí hay que escandalizarse cuando se pone en vigor una ley que incluso organismos internacionales como la ONU dicen de ella que ”amenazan con violar derechos y libertades fundamentales de los individuos” y “socavan los derechos de manifestación y expresión”.

Quizá la seguridad que se busca no es tanto para el ciudadano como para contra quien el ciudadano protesta y para quien se señala como culpable de la situación a la que se ha llegado.

Para mi, la libertad, no va acompañando la palabra mercado, sino unida a cada persona, a cada acto y a cada vida. Pero para ser libre hay que tener las condiciones para serlo. Y lamentablemente esta ley es una gota que hace que estemos un paso más lejos de la libertad, pero ojalá pudiéramos decir que hace dos días éramos libres, eso significaría que solo estaríamos a un paso de conseguirlo.

Para mi, la seguridad no consiste en poner vallas que prohíban el paso por lo peligrosos que son los ciudadanos, por cierto, desesperados. Seguridad no es aprobar leyes que hagan que te pongan multas incoherentes y anti-democráticas. Para Rajoy quizá sí. Para mi, seguridad es no vivir con la incertidumbre de no saber si voy a tener las condiciones necesarias para tener un futuro digno y tener la certeza de vivir en un país que no me va a echar cuando acabe la carrera y en el que voy a poder vivir, comer, tener casa y en el que se van a asegurar, a mi y a todos los ciudadanos, las condiciones básicas de vida, con las que poder desarrollar nuestro futuro. Eso da seguridad, saber que esas son las prioridades y no conceptos casi metafísicos como el ”deber”, que vienen a ”esconder” órdenes llegadas desde Alemania con unos intereses muy concretos y opuestos a lo mencionado anteriormente. Y lo demás son tonterías, eufemismos, represión y todo excepto seguridad. Y menos ciudadana.