Repensando la izquierda

REPENSANDO LA IZQUIERDA

Ha pasado casi un mes desde las últimas elecciones, casi un mes desde que terminó la que puede ser la última campaña electoral en varios años. Se escribe y se habla mucho de los posibles pactos que, seguramente, consigan eliminar caretas o hacer desaparecer líneas que ahora son muy rojas y anchas.

Independientemente de esas situaciones, para IU-UP supone atravesar momentos difíciles. La representación conseguida en el Congreso de los Diputados es sin duda nada satisfactoria, casi un millón de votos no han sido suficientes para alcanzar el 5% en todo el Estado y la mal llamada Ley Electoral nos ha golpeado con toda su fuerza permitiendo conseguir escaño solo en la circunscripción de Madrid. Aparte de eso, la campaña y el trabajo realizado se pueden definir –como ya se ha hecho en otros espacios– como heroicos por el trabajo incansable de militantes y simpatizantes, que se han recorrido de punta a punta nuestras ciudades para hacer llegar nuestras propuestas e ideas, por la activación de muchas personas que han representado una asistencia muy masiva a cada acto público celebrado, por la valiente campaña realizada en redes sociales, por saber romper la exclusión de los medios y esa doble llamada al voto útil.

Sin embargo, y después de 4 años de recortes brutales y movilizaciones, el Partido Popular volvió a ganar unas elecciones, lo cual nos debe llevar a una profunda reflexión sobre los errores cometidos en el pasado, las tareas no cumplidas en los últimos años y lo necesario que se hace repensar la izquierda.

En este sentido, no sería sano ni productivo desechar todo el camino realizado durante décadas desde nuestra organización, no debemos menospreciar la cultura política ganada durante décadas, a las personas que han dado mucho por transformar esta sociedad desde estas filas. Es el momento de realizar un balance de lo sucedido en los últimos años tanto dentro como fuera de la organización, saber qué ha cambiado en el lugar en el que vivimos para poder hacer política con la realidad entre las manos. Para ello, en primer lugar, no debemos escuchar los cantos de sirenas que llaman a un repliegue romántico cargado de estrechez de miras y que solo conduce a la marginalidad política y, en segundo lugar, alejarnos de aquel debate que implique una pérdida de identidad, valores, ideas, y de todo aquello que nos ha hecho ser lo que somos históricamente en pos de un mejor resultado electoral.

Siguiendo el compromiso que tiene Izquierda Unida con la transformación social y con el proyecto de ruptura democrática que nos permita la construcción de un nuevo país, debemos adaptar nuestra organización a esos nuevos escenarios que vivimos y a los que se nos presentarán en un horizonte no lejano. Una organización ágil, moderna y próxima a los conflictos sociales y políticos, los reales, los cambiantes sin estar ancladas en convencionalismos y automatismos en los que nos sentimos cómodos. Una organización amplia, que multiplique la fuerza que ya tiene “nuestra gente”, esa que llena de alegría e ilusión cada campaña, anteponiendo las ideas y el trabajo a los símbolos, acompañando los discursos a las acciones.

El objetivo final es romper con este sistema desigual, cruel con las personas y clasista. En ese camino somos muchas y nadie sobra, aunque aún no nos hayamos encontrado.

Fran García Parejo, Coordinador IULV-CA Dos Hermanas