Un año después de las elecciones municipales
El pasado 27 de mayo se cumplió un año de la celebración de las últimas elecciones municipales. No tenemos intención de hacer aquí un balance catastrofista, sino un intento sincero y honesto de explicar cuáles son, desde nuestra obvia óptica de una organización que se sitúa en la izquierda alternativa, las conclusiones que podemos extraer de la política que está llevando el equipo de gobierno de Toscano en estos doce meses.
Habitualmente hemos utilizado el término “continuista” cuando nos hemos referido a la gestión del PSOE en Dos Hermanas. Seguimos insistiendo en este término, pero con un matiz claramente diferenciador, que no existía en anteriores balances: la crisis económica sobrevenida por la caída del sector de la construcción.
Hasta hace unos meses, el gobierno local de Dos Hermanas actuaba como gato panza arriba gracias a una política basada fundamentalmente en el crecimiento urbanístico. Siempre hemos dicho que esa política de vacas gordas era un espejismo y ahora, por desgracia, mucho nos tememos que este gobierno se ha despertado del espejismo por culpa de un ladrillazo.
Hace un año, poco antes de las elecciones municipales, el PSOE local basó buena parte de su campaña electoral en utilizar gratis los servicios municipales para llamar a las puertas de miles de ciudadanos y ciudadanas con una carta en la que les recordaba que habría viviendas para todos. Hoy, son todos esos ciudadanos y ciudadanas los que llaman a las puertas del ayuntamiento (y cada lunes, miércoles y viernes lo podéis comprobar) exigiendo el cumplimiento de lo prometido. Todo el mundo se pregunta ¿dónde están esas viviendas? Parecía que los camiones de ladrillos venían de camino, pero un año después nadie sabe nada y los pobres trabajadores y trabajadoras de esta casa sufren las consecuencias de ese “no sabe – no contesta”.
No es, efectivamente, el gobierno local responsable de la crisis mundial. Pero sí lo es de haber basado su política en la especulación urbanística. Nunca dijeron que las 7.000 viviendas protegidas se construirían a cuenta del beneficio que las constructoras iban a obtener por el doble de esa cantidad en viviendas de renta libre que ahora no se pueden vender. Ahora, el mercado inmobiliario está de capa caída, y el ayuntamiento ha basado su oferta en el mercado.
Izquierda Unida está a favor de la construcción de viviendas municipales, pero en su día propusimos que esas viviendas las construyera un Patronato Municipal de la Vivienda. Sobre este tema dijimos lo mismo que sobre el transporte público: que lo gestionara una entidad municipal. Si eso se hubiera aceptado, hoy no tendríamos el problema que tenemos, porque desde lo público se hubiera garantizado lo que lo privado ahora no puede garantizar. ¿Significa eso que no va ha haber viviendas protegidas? No, las habrá, pero no con la alegría con que antes se hacían compromisos.
Durante este último año, las promesas no se han cumplido y lo que se está poniendo en marcha son desarrollos de lo que ya estaba en marcha antes. No hay nada nuevo bajo el sol. También hace un año os hablábamos de Vijaldoso, y pareció que después de las elecciones todo había cambiado. Pero en las lluvias de noviembre pasado los aparcamientos se convirtieron en piscinas. Nadie dijo nada entonces.
Como el proyecto estrella de las viviendas está de capa caída, últimamente el ayuntamiento os convoca para otros proyectos estrella. Uno de ellos es la Ciudad del Conocimiento, ahora definido “Parque de Innovación”. Y aparte de bonitas palabras y fuegos artificiales, desde Izquierda Unida nos preguntamos ¿alguien ha entendido qué se va a hacer allí después de que la Fundación La Salle explicara el proyecto? Sabemos que se quiere colocar allí a Egmasa y que se van a desarrollar proyectos científicos relacionados con la universidad y con el hipódromo. Aparte de eso, nada, pero Apuesta Mutua es una sociedad que sigue dando pérdidas y que ni siquiera se somete al control de la Cámara de Comercio, como tampoco lo hace la Sociedad de Desarrollo.
Otro proyecto estrella es la ampliación del polígono, del que las noticias que conocemos nos hablan de cómo están intentando presionar a los agricultores de allí para que se vayan al menor coste posible. Si en Dos Hermanas tuviésemos un gobierno con otras siglas y otras supuestas ideas, se hubiera puesto el grito en el cielo. Un ayuntamiento gobernado por la izquierda tiene que ser más sensible con los menos favorecidos, y hasta ahora se está siendo más sensible con los ricos de Megapark que con los pobres de las cooperativas agrícolas.
Más proyectos estrella: el metro que llega tarde; el centro de salud de Montequinto, al que todos corrieron para poner la primera piedra antes de las elecciones y aún no tenemos fecha cierta de cuándo se va a poner la segunda; la ampliación de la Almona, que esperamos que el diseño del edificio no se parezca a ese “código de barras” que apareció en la prensa y que nos va a costar un pastón porque la Consejería de Cultura no quiso subvencionar su construcción por entender que “no se dedica exclusivamente a la cultura”; seguimos esperando si vamos a tener ese Plan Urban que nos vendieron antes de las elecciones generales, o un Plan Integral de la Zona Sur o nada… y os aseguramos que, desde la izquierda, esperamos que algo de esto salga adelante.
Antes de las elecciones municipales, el concejal de participación ciudadana dijo en una entrevista que Dos Hermanas es un ejemplo de participación para el resto de municipios españoles. Pues bien, que les pregunten a los padres y madres de los colegios Dolores Velasco y Vicente Aleixandre cuál ha sido su participación en el diseño de la educación pública en Dos Hermanas. En Dos Hermanas la participación ciudadana en el día a día de la gestión municipal es cero, la delegación competente se limita a repartir subvenciones, hacer comidas y promover inventos del marqués… Pan y Circo. Se sigue promoviendo también la construcción de centros sociales de ocio para minimizar el impacto reivindicativo de las asociaciones de vecinos. Y cuando hay reivindicaciones, como hizo la asociación de vecinos de Condequinto, se mueven los hilos para echar al presidente.
Las puertas de los concejales del equipo de gobierno sólo se abren cuando llegan las elecciones y toca repartir libros por las calles. Luego se cierran durante cuatro años. En nuestra opinión, muchos de los conflictos que se han planteado en estos últimos tiempos habrían tenido solución si en Dos Hermanas hubiese un movimiento vecinal fuerte. Y no sólo hablo de los colegios. El conflicto de los bomberos o el de los taxistas, si en la mesa de negociación se hubieran incluido a la representación vecinal, hubiera tenido ya una solución, por ejemplo. La labor de un gobierno de izquierdas debe consistir en estar todo el día hablando con la gente de la calle, explicando, si hace falta, que no todo se puede conseguir y que no hay dinero para todo.
También creemos que la labor de un gobierno de izquierdas debe consistir en estar al lado de los ciudadanos y las ciudadanas, y no someterse a los dictados de la Junta de Andalucía. El ayuntamiento de Dos Hermanas no ha sido capaz de enfrentarse nunca a la Junta en defensa de los intereses de los nazarenos y nazarenas. El alcalde de Dos Hermanas nunca ha estado a la cabeza de una manifestación. El alcalde de Dos Hermanas no ha dicho ni pío todavía sobre las cosas que nos afectan a todos: ni sobre la subida del 11 por ciento en el recibo de la luz, ni sobre el colapso de los juzgados de Dos Hermanas, que son nuevos y están con retrasos bestiales en sus tramitaciones, etc. etc.
En Izquierda Unida partimos de una premisa ideológica que se puede compartir o no, como es evidente. Esta premisa es: La Izquierda se mueve por la razón y la Derecha se mueve por el interés.
¿Qué es el interés, aplicado a la política local? El interés es quitarse de en medio los compromisos de la gestión pública. El interés es entregar suelos públicos para que la garantía de los servicios esenciales de la comunidad recaiga en manos privadas. Es prometer guarderías públicas y luego hacer guarderías privadas. Es regalar suelo a las clínicas privadas. Es permitir que en suelo público se hagan clubs privados y no centros cívicos o de ocio públicos. El interés es callar ante las desigualdades, y eso lo entenderíamos de un gobierno que prefiere entregar la sociedad a la libre competencia, pero no de un gobierno vinculado a la izquierda.
Hay otra cuestión que me parece novedosa y que me gustaría señalar aquí y darle la importancia que se merece. Y es la siguiente: el alcalde no intercede en el asunto de la huelga de Casal porque dice que eso no es competencia de su gobierno local, pero no tiene el menor inconveniente en meter la mano en los problemas no locales para sacar tajada de su enfrentamiento con el alcalde de Sevilla en la pugna por el control del PSOE. Sé que esta podría parecer un asunto sin importancia, pero no lo es en cuanto que esa lucha de poder dentro de su partido puede afectar a nuestra ciudad. No quisiera valorar aquí las diferencias entre las políticas que se aplican en Dos Hermanas y las de Sevilla. Allí hay centro peatonal, carriles bici por todas partes, democracia participativa, etc. que aquí no se aplican. También tienen otros problemas que no tenemos aquí. Lo que nos preocupa es que el proyecto de la Ciudad del Conocimiento sea una cabezonería de Toscano para no llevar a la práctica esa propuesta que surgió en su día de parque gestionado entre Sevilla, Alcalá, la Pablo de Olavide y Dos Hermanas. Lo que nos preocupa son los tiras y aflojas en relación a si aquí vamos a despreciar la ampliación de Fibes diciendo que nosotros vamos a construir algo mejor y más útil; lo que nos preocupa es el enfrentamiento entre la “universidad de Dos Hermanas” y la de Sevilla por simples luchas de poder. Lo que nos preocupa, en definitiva, es que en Dos Hermanas se hagan las cosas de otra manera por el simple hecho de fastidiar a Monteseirín en su intento por ganar el congreso del partido socialista. Que ellos no se lleven bien nos importa poco, pero que se utilice a Dos Hermanas es una clara muestra de irresponsabilidad.
También nos preocupa el deterioro ambiental que está sufriendo esta ciudad. Defender el medio ambiente y los ecosistemas no es gastar dinero en parques y jardines, eso es cuidado ornamental. Cuando arreglamos nuestras macetas caseras no estamos cuidando el medio ambiente, sino adornando nuestra casa. El Arroyo Culebras está definitivamente perdido, y no es el único. La balsa de agua que hay en la antigua Cydeplas es una muestra de cómo el ayuntamiento se convierte en convidado de piedra cada vez que se producen denuncias ciudadanas sobre el despilfarro de agua. El ayuntamiento cubre de silencio las denuncias de la fiscalía medioambiental. No existe transversalidad en la actuación de las distintas delegaciones: ha tenido que ser Izquierda Unida la que empuje las cláusulas medioambientales en el transporte urbano, la que pida celeridad en la Agenda 21, etc. etc.
¿Significa todo esto que la situación es catastrófica? A pesar de todo lo dicho, a pesar de todas estas críticas, la pretensión de Izquierda Unida no es la de hablar de catastrofismo, sino de políticas concretas que no compartimos.
Dos Hermanas no es un caos. No es esa la imagen que queremos mostrar. No vivimos en una ciudad especialmente insegura, salvo en lugares muy determinados. Hay problemas que tendrían solución con una mayor implicación social: ahí es donde queremos llamar la atención.
Lo que queremos decir es que la política que está llevando a cabo el equipo de gobierno no hace gala de su condición ideológica. La mayoría de los asuntos urbanísticos se hacen con el beneplácito de la derecha. La mayoría de los temas sociales se hacen con la oposición de la izquierda. Esa es la cuestión. El gobierno local no es sensible con los menos desfavorecidos. El plan municipal de empleo no tiene control alguno, se hace para ayudar a personas sin recursos pero da pie a una enorme bolsa de clientelismo social. El 90 % de los interventores y apoderados del PSOE en los colegios electorales cuando hay elecciones son personas vinculadas laboralmente al ayuntamiento. Los servicios sociales están sirviendo para pagar la luz y el agua a gente sin recursos, y está bien, y para dar algunos meses de trabajo a esas personas, y eso también está bien, pero no hay un diseño, familia por familia, de cuáles son las necesidades reales y en función de esas necesidades, planificar una salida laboral, social, educativa, etc. a esas familias. No se trata de dar peces, sino de dar una caña y enseñar a esas familias a pescar.
Un partido de izquierdas tiene también que mirar a la juventud y ofrecerles alternativas, mucho más allá de todos esos programitas que tienen nombres que siempre acaban en DOS. Un partido de izquierdas no puede favorecer una cultura meramente folclórica, que también, pero no convertirla en “marca de la casa”. Un partido de izquierdas no tiene que mirar para otro lado ante la llegada de inmigrantes, repartiéndose el tema en delegaciones. El Ayuntamiento de Dos Hermanas necesita ya una oficina municipal de atención a las personas inmigrantes, con servicios integrados e integrales.
Por todo esto no queremos decir, aunque de las críticas se pueda pensar eso, que esta ciudad vive sumida en un auténtico caos, como he dicho antes. Lo que queremos decir es que una ciudad sin participación ciudadana, donde prevalece el urbanismo a las políticas sociales, donde el medio ambiente se convierte en un mero escaparate de jardines y flores, donde se pasa la pelota de las obligaciones de lo público a manos privadas, donde los mayores tienen que pagar en residencias privadas porque las públicas no dan para todos, donde no se exige a las administraciones superiores que cumplan sus compromisos ciudadanos y donde el gobierno se escaquea en los conflictos de los trabajadores o donde el enchufismo es casi la única forma de acceder a un empleo en el ayuntamiento no es, simplemente, una ciudad gobernada por la izquierda. Tal vez no esté contando nada nuevo, pero ante los tiempos de crisis que vivimos, un gobierno escorado al centro derecha puede ser un peligro para la inmensa mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de Dos Hermanas.
Manolo Lay, portavoz municipal.










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